4 horas y 53 minutos en primera ronda: ¿se convertirá el maratón de Zverev en un problema en el US Open 2026?

Alexander Zverev llegó al US Open 2026 como primer cabeza de serie del cuadro masculino y como uno de los auténticos aspirantes al título, pero su torneo difícilmente podría haber comenzado con una prueba física más exigente. Lorenzo Sonego lo mantuvo en la pista Arthur Ashe durante cuatro horas y 53 minutos antes de que Zverev completara finalmente una victoria por 6-4, 3-6, 6-7(7), 7-5 y 6-4. El alemán estuvo a solo dos puntos de la derrota en el cuarto set y no terminó el partido hasta la 1:55 de la madrugada en Nueva York. Sobrevivir a un encuentro de este tipo puede reforzar mentalmente a un jugador, sobre todo en una fase tan temprana de un Grand Slam, pero también plantea una pregunta evidente: ¿cuánto le costarán a Zverev esos cinco sets más adelante? Por ahora no hay pruebas de que el maratón haya perjudicado seriamente sus posibilidades, pero la respuesta dependerá de la rapidez con la que se recupere y, sobre todo, de la eficiencia con la que afronte las siguientes rondas.

Qué desgaste dejó realmente en Zverev el maratón contra Sonego

El marcador por sí solo no refleja por completo la dificultad de la primera ronda de Zverev. Ganó el set inicial, pero durante buena parte de las dos mangas siguientes tuvo problemas para contener a un Sonego cada vez más confiado. El italiano se llevó el segundo set y se impuso en un largo tie-break en el tercero, dejando al primer cabeza de serie a una sola manga de la eliminación. Con 4-5 en el cuarto set, Zverev estuvo a apenas dos puntos de perder el partido. En lugar de permitir que la presión decidiera el encuentro, mantuvo su saque, rompió el servicio de Sonego y forzó un quinto set. Esa reacción fue positiva porque Zverev no ganó simplemente porque su rival se derrumbara. Todavía tuvo que elevar su nivel en la parte final de un partido que ya había sometido a ambos jugadores a una considerable exigencia física y mental.

Uno de los datos más reveladores fueron las 22 oportunidades de break que tuvo Zverev. Solo convirtió cinco, lo que significa que llegó repetidamente a situaciones favorables sin conseguir cerrar los juegos con rapidez. Eso contribuyó a transformar un complicado partido de primera ronda en un encuentro de casi cinco horas. Sonego también jugó con agresividad y subió con frecuencia a la red, negándose a permitir que Zverev encontrara un ritmo cómodo desde el fondo. El alemán terminó siendo más eficaz al resto y se movió con mayor libertad a medida que avanzó el partido, pero su actuación incluyó suficientes periodos irregulares como para mantener a Sonego dentro del encuentro. Para un jugador que aspira al título, la preocupación no es únicamente que pasara 4:53 en pista. También importa que una parte considerable de ese tiempo se debió a que no logró aprovechar las oportunidades para tomar el control.

La reacción del propio Zverev fue bastante menos alarmista de lo que podría sugerir la duración del partido. Lo describió como el encuentro de primera ronda más largo que recordaba haber disputado, pero también consideró que la victoria podía serle útil. Después del partido reconoció que todavía había margen de mejora y señaló especialmente una cantidad inusualmente alta de errores con el revés. También explicó que su temporada 2026 había sido exitosa y exigente, y que después de Wimbledon quizá se había relajado demasiado antes de intentar recuperar su ritmo competitivo. En ese contexto, interpretó el partido contra Sonego como un encuentro que necesitaba, y no simplemente como cuatro horas y 53 minutos de desgaste innecesario. Tampoco hubo indicios públicos inmediatos de una lesión concreta provocada por el partido, una diferencia importante al valorar sus posibles consecuencias.

Por qué un partido de cinco horas en primera ronda importa más de lo que parece

Un partido largo en la ronda inicial no es lo mismo que disputar un maratón al final de un torneo. Zverev dispone de tiempo para recuperarse, pero si quiere alcanzar la final todavía podría tener que jugar otros seis partidos. El cansancio en los Grand Slams suele ser acumulativo. Un encuentro exigente no provoca necesariamente problemas en la siguiente ronda, especialmente en el caso de un jugador con la experiencia de Zverev, pero varios partidos de cuatro o cinco sets pueden resultar cada vez más costosos. Además, la primera ronda terminó a la 1:55 de la madrugada, algo importante porque la recuperación no empieza en cuanto se disputa el último punto. Los jugadores todavía deben pasar por tratamiento posterior al partido, comer, atender a los medios y regresar a su alojamiento antes de poder dormir. Por tanto, terminar muy tarde puede afectar al día siguiente incluso cuando no existe una lesión.

La parte positiva para Zverev es que tiene una larga experiencia afrontando partidos exigentes al mejor de cinco sets. A los 29 años, no se encuentra ante esta situación por primera vez, y su juego se apoya en cualidades que pueden seguir siendo efectivas incluso cuando los intercambios empiezan a pasar factura físicamente. Su primer servicio puede proporcionarle puntos rápidos, mientras que su alcance y su capacidad defensiva le permiten superar periodos complicados sin necesidad de atacar constantemente. El peligro aparece cuando esas ventajas dejan de producir juegos de servicio cortos. Si baja su porcentaje de primeros saques o necesita varios intentos para romper el servicio rival, el tiempo en pista aumenta rápidamente. Contra Sonego, el problema no fue un colapso físico visible. De hecho, Zverev mejoró al final del partido. La cuestión es si esa misma energía seguirá disponible después de varias rondas más.

Sus resultados anteriores en 2026 ofrecen argumentos sólidos para pensar que su cuerpo puede soportar las exigencias de un Grand Slam. Zverev conquistó finalmente su primer título de Grand Slam en Roland Garros, donde la propia final duró cuatro horas y 19 minutos, y más tarde alcanzó la final de Wimbledon. También llegó a las semifinales del Australian Open. Al terminar su primera ronda del US Open, acumulaba 47 victorias en el circuito ATP durante la temporada, la cifra más alta del año, incluidas 19 en torneos de Grand Slam. Esos números permiten extraer dos lecturas opuestas. Por un lado, demuestran que ha sido uno de los jugadores más resistentes y constantes de la temporada; por otro, reflejan la enorme cantidad de tenis competitivo que ya acumulan sus piernas. Por eso, el encuentro contra Sonego debe entenderse como una carga adicional dentro de un intenso 2026 y no como un partido aislado a cinco sets.

Quentin Halys es un rival asumible, pero no un partido sencillo para recuperarse

El rival de Zverev en segunda ronda le ofrece motivos para confiar. Quentin Halys llegó al encuentro como número 52 del mundo, mientras que Zverev ocupaba el número 2 del ranking y era el primer cabeza de serie en Nueva York. Más importante aún, ya se han enfrentado dos veces en 2026 y Zverev ganó ambos partidos. Su primer duelo tuvo lugar en las pistas duras de Miami, donde el alemán venció por 7-6(4) y 7-6(1). Volvieron a encontrarse en la tercera ronda de Roland Garros, con triunfo de Zverev por 6-4, 6-3, 5-7 y 6-2 en su camino hacia el título. El balance de 2-0 proporciona a Zverev una experiencia útil frente al juego del francés, aunque ninguna de las dos victorias fue completamente sencilla. Halys ya ha demostrado que puede mantener los sets igualados y que su potencia puede impedir que Zverev establezca un control cómodo.

Halys también es el tipo de rival que complica la evaluación de la recuperación. Su tenis agresivo y su potente servicio pueden generar muchos puntos cortos, algo que incluso podría beneficiar a Zverev después del esfuerzo físico de la primera ronda. Al mismo tiempo, un jugador que sirve bien puede llevar los sets al tie-break aunque el favorito esté jugando mejor en términos generales. Su encuentro de Miami es un buen ejemplo: Zverev ganó en dos sets, pero necesitó dos tie-breaks. En Roland Garros, Halys consiguió arrebatarle una manga. Por tanto, el principal riesgo no es necesariamente que Zverev tenga que disputar de inmediato otra sucesión de intercambios agotadores similares a los del partido contra Sonego. El peligro es que algunos juegos al resto mal gestionados o varias oportunidades desaprovechadas prolonguen el encuentro mucho más de lo necesario.

Al menos, el calendario ofrece a Zverev un margen razonable para recuperarse. Terminó su partido contra Sonego en la madrugada del miércoles y debe enfrentarse a Halys en la sesión nocturna del jueves en la pista Arthur Ashe, después del encuentro entre Coco Gauff y Paula Badosa. Eso le proporciona más de 40 horas entre partidos, a pesar de la hora excepcionalmente tardía a la que terminó la primera ronda. Jugar por la noche también significa que no tiene que prepararse para un inicio a las 11 de la mañana. La desventaja resulta igualmente evidente: si Halys vuelve a llevarlo a un partido largo, Zverev podría encadenar una segunda madrugada complicada en apenas tres días. En este momento, el maratón de primera ronda es asumible. Otra batalla extensa cambiaría el panorama, porque la tercera ronda llegaría rápidamente y las posibilidades de una recuperación completa serían cada vez menores a medida que avance el torneo.

La cuestión clave es si Zverev puede acortar el partido

Zverev no necesita ofrecer un tenis perfecto contra Halys. Lo que necesita es ser más eficiente. Frente a Sonego, crear 22 oportunidades de break demostró que entraba con frecuencia en los juegos de servicio de su rival, pero convertir solo cinco permitió que el partido se alargara mucho más de lo que podría haberlo hecho. Contra Halys, conseguir una ruptura temprana podría tener un efecto que vaya más allá del marcador. Le permitiría disputar sus propios juegos de servicio con menos presión y reducir el riesgo de que otra manga termine resolviéndose en un tie-break. Su saque será especialmente importante. Cuando Zverev mantiene su servicio con rapidez, sus rivales tienen menos oportunidades de involucrarlo en intercambios físicos repetidos y él puede concentrar buena parte de su energía en unos pocos juegos al resto.

Por tanto, el primer set debería ofrecer más información sobre la recuperación de Zverev que simplemente observar si parece cansado. Los jugadores pueden sentirse pesados después de un maratón sin que eso les impida competir a buen nivel. Resultará más útil comprobar si se mueve con normalidad hacia las bolas abiertas, si encuentra su ritmo habitual con el revés y si mantiene estabilidad con el servicio. El propio Zverev señaló después de la primera ronda que había fallado más reveses de lo habitual. Si ese golpe funciona con mayor limpieza ante Halys, podría indicar que algunos de los problemas frente a Sonego estaban relacionados con la falta de ritmo competitivo y no con un deterioro físico. Si sus desplazamientos son más lentos y sus errores aumentan a medida que se alargan los intercambios, entonces el efecto del partido anterior sería más difícil de ignorar.

También existe una oportunidad desde el punto de vista psicológico. Sobrevivir después de estar a dos puntos de la derrota puede reducir parte de la tensión que acompaña a ser primer cabeza de serie de un Grand Slam por primera vez. Zverev ya ha vivido el peor escenario posible en una primera ronda, salvo la eliminación, y continúa en el torneo. Eso puede ayudar a un jugador a tomar decisiones con mayor determinación, especialmente después de admitir que le había costado recuperar plenamente su intensidad competitiva tras Wimbledon. El mejor resultado frente a Halys sería, por tanto, bastante sencillo: asumir el control desde el inicio, proteger sus juegos de servicio y evitar convertir otro partido potencialmente manejable en una prueba de resistencia. Una victoria en tres sets no eliminaría el coste físico de la noche del martes, pero aumentaría considerablemente sus posibilidades de comenzar la tercera ronda con buena parte de sus reservas de energía recuperadas.

Maratón de Zverev en el US Open

¿Podría el maratón pasar factura a Zverev más adelante en Nueva York?

En este momento, considerar el partido contra Sonego como una grave crisis física sería prematuro. Zverev terminó con suficiente fuerza para ganar los dos últimos sets, no informó públicamente de ninguna lesión nueva y dispone de un día completo sin competición antes de enfrentarse a Halys. Los jugadores de élite se recuperan con frecuencia de partidos a cinco sets durante los Grand Slams. La mayor preocupación es lo que ocurra a continuación. Un maratón puede absorberse; dos o tres durante la primera semana pueden convertirse en una verdadera desventaja frente a rivales más frescos. Esto resulta especialmente relevante para Zverev porque sus ambiciones van mucho más allá de alcanzar las rondas intermedias. Como primer cabeza de serie y vigente campeón de Roland Garros, su actuación en el US Open será evaluada en función de su capacidad para seguir compitiendo al máximo nivel durante la segunda semana.

Su temporada 2026 hace que este equilibrio resulte especialmente interesante. Llegar a las últimas rondas del Australian Open, Roland Garros y Wimbledon antes de aterrizar en Nueva York demuestra una regularidad excepcional, pero avanzar tanto en los Grand Slams también genera una carga de partidos que no acumulan quienes son eliminados antes. Zverev ha demostrado repetidamente que puede disputar encuentros largos, recuperarse y volver a ganar, pero la resistencia no equivale a disponer de energía ilimitada. Cada hora adicional en pista puede importar cuando aumenta el nivel de los rivales. Un jugador cansado puede seguir sacando a máxima velocidad y golpeando ganadores, pero pequeñas pérdidas de movilidad, concentración y capacidad de decisión pueden determinar el resultado de sets igualados. Por eso, el verdadero coste de las 4:53 contra Sonego podría hacerse visible varias rondas más tarde y no necesariamente frente a Halys.

También existe otra lectura. Zverev no llegó a Nueva York buscando demostrar que es capaz de soportar la presión de un Grand Slam. Su título de Roland Garros ya ha eliminado la mayor incógnita que existía sobre su carrera, y la remontada contra Sonego mostró que sigue dispuesto a luchar durante una noche complicada en lugar de dejarse llevar por la frustración. Un susto en primera ronda puede, en ocasiones, hacer que un aspirante al título aumente su concentración al revelar sus debilidades con suficiente antelación para corregirlas. Zverev ya sabe que debe mejorar su revés, su eficacia al resto y su capacidad para aprovechar las oportunidades de break. Si responde disputando partidos más limpios y cortos, el encuentro contra Sonego podría acabar siendo recordado más como una advertencia temprana que como el momento en el que su campaña en el US Open quedó físicamente comprometida.

Qué sería una buena señal en la segunda ronda

La primera señal positiva sería ver una movilidad normal desde el inicio del encuentro contra Halys. Zverev no necesita correr al máximo en cada punto, pero debería ser capaz de defender las esquinas, recuperar su posición y avanzar cuando Halys deje una pelota más corta. La segunda sería un rendimiento estable con el servicio. Mantener sus juegos con rapidez reduciría tanto el esfuerzo físico como la presión del marcador. La tercera sería una mayor eficiencia al resto. Generar otra gran cantidad de oportunidades de break serviría de poco si la mayoría vuelven a desperdiciarse. Después de convertir cinco de 22 frente a Sonego, incluso una mejora moderada podría reducir considerablemente el tiempo que Zverev pasa en pista. Ninguno de estos indicadores es especialmente complejo, pero en conjunto mostrarán si su cuerpo y su ritmo se han recuperado de la primera ronda.

Una victoria relativamente cómoda cambiaría rápidamente el debate. Si Zverev derrota a Halys en tres sets sin un tie-break especialmente largo ni juegos de servicio interminables, dispondrá de otro periodo de recuperación antes de la tercera ronda y el debut de 4:53 empezará a parecer menos preocupante. El formato del torneo permite a los jugadores reparar en cierta medida el desgaste de un partido difícil siempre que el siguiente pueda mantenerse bajo control. En cambio, otro encuentro a cuatro o cinco sets convertiría la fatiga en un asunto mucho más serio. En ese momento, Zverev habría pasado una parte considerable de la primera semana compitiendo en lugar de recuperándose, y ese factor tendría que tenerse en cuenta al valorar sus posibilidades frente a rivales más fuertes en las rondas posteriores.

Entonces, ¿se convertirá el maratón contra Sonego en un problema para Alexander Zverev en el US Open 2026? A 3 de septiembre, la respuesta más razonable es: no necesariamente, pero ha reducido su margen de error. Su condición física pareció suficiente para completar una remontada a cinco sets, su próximo rival es un jugador al que ya ha vencido dos veces esta temporada y sus resultados a lo largo de 2026 demuestran que puede soportar las exigencias del tenis de Grand Slam. Lo que no puede permitirse es convertir los partidos de casi cinco horas en una costumbre. Si supera a Halys con eficiencia, la primera ronda incluso podría resultar útil al ayudarle a recuperar la intensidad competitiva que sentía que había perdido. Sin embargo, si el jueves se transforma en otra batalla nocturna, la carga acumulada se convertirá en una de las principales cuestiones alrededor de su intento de conquistar un segundo título de Grand Slam.